Y volviste a escribir:
No puedo prescindir de tu mirada, porque ilumina la oscuridad.
No puedo prescindir de tu voz,
porque tus palabras sueñan crecer.
No puedo prescindir de tu mirada, porque ilumina la oscuridad.
No puedo prescindir de tu voz,
porque tus palabras sueñan crecer.
Y quiero compartirlo todo,
todo lo que te haga feliz.
todo lo que te haga feliz.
La melodía que viaja allá,
dónde anida el amar.
dónde anida el amar.
Unas manos que día y noche se cruzan en solo una.
Un silencio de algodón.
Llegar, seguir, alcanzar…
Un silencio de algodón.
Llegar, seguir, alcanzar…
Y te asomaste a la primavera al mirar por la ventana de los recuerdos,
donde una intensa lluvia de emociones, te condujeron hacia una salida imprevista.
Aquellas voces de terciopelo que susurraban el ayer y el hoy.
Lágrimas de papel de seda, con la esencia de una melodía en tu voz.
Un hilo con una mágica inquietud, cubriendo una piel con memoria.
Una historia por contar…
¡¡¡Feliz Día del Libro!!!

